AMERICA TV
19.50HS EN AMERIVA TV, DAN LA PROPAGANDA PARA TODOS LOS PAJEROS DE LA CAJA BOBA. MANDA CHANCHA A UN MUMERO CELULAR, CON MUESTRAS DE UNA VAGINA APENAS CUBIERTA Y LUEGO MANDA VIRGEN PARA SABER COMO PERDER EL INVICTO EN POCAS PALABRAS.- ESTOS CANALES SON LOS QUE DESPUES BUSCAN EN NOSOTROS QUE NO SE APRUEBE LA LEY DE RADIODIFUSION.- HIJOS DE PUTA, RESPETEN LAS NORMAS VIGENTES.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
martes, 15 de septiembre de 2009
El día que Tinelli puso en riesgo a El Trece
La apuesta de "Showmatch" en busca del rating perdido es fuerte, pero quizás no se hayan tenido en cuenta las consecuencias. O sí. Porque cuando esta noche "La lujuria" se adueñe de la pantalla del canal de Constitución, seguramente la medición de Ibope subirá. No sólo por la curiosidad de la audiencia, sino también por la mirada del COMFER (Comité Federal de Radiodifusión), que estará más que pendiente del contenido que el ciclo de Marcelo Tinelli ofrecerá hoy a partir de las 22.30. Es imposible no recordar escenas del año pasado en las que se veían a las "famosas participantes" al desnudo bajo el agua. Con caricias en las que no quedaron partes del cuerpo sin recorrer. O tirándose champagne en sus pechos dentro de una bañera. Pero también es imposible dejar de recordar la gran cantidad de críticas recibidas por la presencia de menores en el piso (seguramente esta noche no estarán presentes) y/o el alto contenido erótico de los bailes. En mayo del 2007, el Comfer decidió aplicar sanciones a "ShowMatch" y a todos los programas que repitieron el baile del caño de la vedette Nazarena Vélez que incluyó un topless. Por entonces, el interventor Julio Bárbaro anunció que el ciclo de Tinelli sería sancionado y aunque luego no hubo detalles de la medida el hecho todavía es recordado. En aquel programa, Vélez y su soñador realizaron el baile del caño que concluyó con la vedette quitándose el corpiño y mostrando sus pechos. Pero como si fuera poco, Nazarena se introdujo en una bañadera con los pechos al aire, mientras su soñador y otros dos patovicas le tiraban champagne sobre sus senos desnudos. La historia del Comfer y Marcelo Tinelli no terminó ahí. Este año, precisamente en mayo, el organismo también anunció una sanción para el segmento "Bailando Kids". "Hay una transgresión al horario de protección al menor y merece una sanción. El que asume el costo es el medio de comunicación, salvo que en la pantalla se aclare que el programa fue grabado y que los chicos actuaron antes de las 22", explicó en ese momento Gabriel Mariotto. Nadie puede poner en duda la habilidad de Tinelli a la hora de manejar el aire. Seguramente, el conductor y su equipo se han encargado de tomar todas las precauciones. Sin embargo, nadie sabe cómo y hasta donde van a llegar con "la lujuria". Las veriosnes aseguran, aunque nadie las confirmó, que hubo una clara bajada de línea de parte de la producción para que las coreografías no lleguen a ser "desubicadas". Sin embargo, nadie puede asegurar que el conductor más exitoso de la tv tenga un as en la manga. Una carta que puede hacer que esta noche quede en la historia como "el día que Tinelli puso en riesgo al Trece".
domingo, 13 de septiembre de 2009
LA PANTALLA CHICA
HAY PROGRAMAS QUE EDUCAN ACORDE A LO QUE SE DICTA EN LA ESCUELA. OTROS LO HACEN EN SENTIDO CONTRARIO.
PREJUICIOS, VIOLENCIA Y MARKETING INFANTIL
REAVIVEN EL DEBATE.
EL ROL DEL ESTADO Y EL CONTROL FAMILIAR.
Desde que la televisión es el medio masivo por excelencia y de acceso común en todos los hogares, no hay duda de que los chicos eligen como referentes a los ídolos de la pantalla, a veces, antes que a sus padres o maestros. ¿Cómo era ese refrán del chancho y las culpas?
La tele se sienta en el banquillo de los acusados y los especialistas se prestan a emitir sentencia.
“La tele no afecta necesariamente de manera negativa a los chicos en la medida en que se controle la cantidad de tiempo que pasan frente a ella y la calidad de los programas que ven”, sostiene la psicopedagoga Gabriela Lima, experta en la relación entre infancia y medios.
Pero la discusión no se disipa en la medida en que algunas investigaciones indican que los chicos pasan muchas horas con el televisor encendido y, en general, no eligen programación adecuada para su desarrollo psicoevolutivo.
Según una encuesta solicitada a la Universidad de Lomas de Zamora por el Comfer para el 2008, en la zona metropolitana el 60 por ciento de los chicos pasa más de tres horas diarias mirando TV, y el 70 por ciento de los adultos no cree que la pantalla chica aporte en la educación de sus hijos.
“En los más chiquitos se advierte una clara influencia de algunos programas en las relaciones entre los chicos, y una marcada adultización de las conductas sexuales”, sostiene Mariana Smibiansky, directora del Jardín Sarmiento del barrio de Villa Crespo, en donde se inició este año un proyecto especial sobre las producciones audiovisuales. “Si las chicas de cinco años sólo juegan a ‘las divinas y las populares’ y eso repercute de manera negativa en sus vínculos, o si un niño quiere practicarle sexo oral a otro, se hace necesaria una mirada crítica de la tele, traerla a la escuela, debatirla y analizarla con ellos”, sostiene Smibiansky, apoyándose en la experiencia al frente de su institución.
La preocupación sobre los contenidos de los programas no es menor ni pasajera: mal que les pese a unos cuantos, la mayoría de los niños maneja el control remoto en su hogar y elige sintonizar las novelas teen, las series del prime time y acceden con frecuencia a los bailes e imitaciones de ShowMatch; un menú televisivo que no repara en explicaciones didácticas, contenidos acordes para la infancia, e incluso muchos de ellos se transmiten en horario de protección al menor.
Controlar, permitir, educar, acompañar, ocupar el lugar de padres. Acciones que presentan dilemas y abren debates.
La socióloga Susana Velleggia, especialista en televisión educativa, tiene una mirada sumamente crítica hacia los programas que ven los más chicos: “La televisión siempre educa a las personas en materia de valores, prácticas o hábitos, y hay algunos programas que ‘educan’ pero en un sentido directamente opuesto al que pretende la escuela”, apunta la presidenta de la Asociación Nueva Mirada, que trabaja en el desarrollo de contenidos audiovisuales para niños.
Y el cuestionamiento toma forma de demanda cultural cuando se plantea el lugar en que la tele ubica a los chicos. “Pareciera que está desapareciendo el concepto de infancia, que ser adulto o niño es lo mismo, y en ese sentido, los chicos se han vuelto objetos y sujetos de consumo”, señala Smibiansky, en consonancia con la visión de Velleggia, que ha iniciado una exhortación al Comfer para que intervenga en algunos envíos televisivos: “La sexualización compulsiva de la TV propone a los niños como ‘objetivo para los adultos’ y eso es violencia simbólica y vulnera la Convención de los Derechos del Niño”.
Ante la falta de indagaciones cualitativas y de contenidos de la tele en la Argentina, es pertinente citar estudios producidos en otros países.
En España, una investigación arroja una relación estrecha entre la sexualización temprana que imprime la televisión y el adelantamiento del ingreso de los chicos en el mercado de ropa, cosméticos, accesorios y música. Creer, reventar o cambiar de canal.
Y al cambiar de canal, si la TV sintoniza el cable, pueden encontrarse con muñecos, viajes, ciencias y colores que se despliegan en la producción de Paka Paka, el segmento infantil de la señal Encuentro, perteneciente al Ministerio de Educación.
“Nosotros trabajamos sobre la base de una serie de principios en donde caracterizamos a los chicos como seres pensantes, inteligentes, que les interesan muchas cosas. Les proponemos mirar, ver y aprender en el mejor de los casos”, cuenta Miguel Rur, productor general del envío infantil. Ignacio Hernaiz, director del canal, remarca que “los niños y los jóvenes siempre son objeto de debate por su educación, su participación en las sociedades, sus acciones responsables o delictivas, sus pensamientos y los valores que los impulsan. Y en muchas de esas ocasiones son mirados desde un lugar de prejuicio y sobrestimación, desconociendo por completo la realidad que los envuelve. Nuestro objetivo es modificar esa mirada y cambiar el lugar de ‘objeto’ cautivo que ciertos estratos quieren imponer”. Rur no se abstiene de participar en el debate sobre lo que produce la pantalla chica: “La TV es, en general, un comercio y los programas están para justificar la publicidad. El espacio que quiere vender cosas es incompatible con la educación y el libre pensamiento”, concluye.
El ensayista italiano Umberto Eco divide a la humanidad entre “apocalípticos e integrados”; los que ven a los medios masivos como la “anticultura”, frente a los que sienten que estos son una “magnífica generalización de la cultura”.
Ni apagar la tele para siempre ni mantenerla prendida todo el día parecen respuestas convenientes. Por lo que la pantalla brinda y lo que hay fuera de ella, unos y otros deberán saber que de cualquier manera se están perdiendo de algo.
Por Esteban Kraizer
PREJUICIOS, VIOLENCIA Y MARKETING INFANTIL
REAVIVEN EL DEBATE.
EL ROL DEL ESTADO Y EL CONTROL FAMILIAR.
Desde que la televisión es el medio masivo por excelencia y de acceso común en todos los hogares, no hay duda de que los chicos eligen como referentes a los ídolos de la pantalla, a veces, antes que a sus padres o maestros. ¿Cómo era ese refrán del chancho y las culpas?
La tele se sienta en el banquillo de los acusados y los especialistas se prestan a emitir sentencia.
“La tele no afecta necesariamente de manera negativa a los chicos en la medida en que se controle la cantidad de tiempo que pasan frente a ella y la calidad de los programas que ven”, sostiene la psicopedagoga Gabriela Lima, experta en la relación entre infancia y medios.
Pero la discusión no se disipa en la medida en que algunas investigaciones indican que los chicos pasan muchas horas con el televisor encendido y, en general, no eligen programación adecuada para su desarrollo psicoevolutivo.
Según una encuesta solicitada a la Universidad de Lomas de Zamora por el Comfer para el 2008, en la zona metropolitana el 60 por ciento de los chicos pasa más de tres horas diarias mirando TV, y el 70 por ciento de los adultos no cree que la pantalla chica aporte en la educación de sus hijos.
“En los más chiquitos se advierte una clara influencia de algunos programas en las relaciones entre los chicos, y una marcada adultización de las conductas sexuales”, sostiene Mariana Smibiansky, directora del Jardín Sarmiento del barrio de Villa Crespo, en donde se inició este año un proyecto especial sobre las producciones audiovisuales. “Si las chicas de cinco años sólo juegan a ‘las divinas y las populares’ y eso repercute de manera negativa en sus vínculos, o si un niño quiere practicarle sexo oral a otro, se hace necesaria una mirada crítica de la tele, traerla a la escuela, debatirla y analizarla con ellos”, sostiene Smibiansky, apoyándose en la experiencia al frente de su institución.
La preocupación sobre los contenidos de los programas no es menor ni pasajera: mal que les pese a unos cuantos, la mayoría de los niños maneja el control remoto en su hogar y elige sintonizar las novelas teen, las series del prime time y acceden con frecuencia a los bailes e imitaciones de ShowMatch; un menú televisivo que no repara en explicaciones didácticas, contenidos acordes para la infancia, e incluso muchos de ellos se transmiten en horario de protección al menor.
Controlar, permitir, educar, acompañar, ocupar el lugar de padres. Acciones que presentan dilemas y abren debates.
La socióloga Susana Velleggia, especialista en televisión educativa, tiene una mirada sumamente crítica hacia los programas que ven los más chicos: “La televisión siempre educa a las personas en materia de valores, prácticas o hábitos, y hay algunos programas que ‘educan’ pero en un sentido directamente opuesto al que pretende la escuela”, apunta la presidenta de la Asociación Nueva Mirada, que trabaja en el desarrollo de contenidos audiovisuales para niños.
Y el cuestionamiento toma forma de demanda cultural cuando se plantea el lugar en que la tele ubica a los chicos. “Pareciera que está desapareciendo el concepto de infancia, que ser adulto o niño es lo mismo, y en ese sentido, los chicos se han vuelto objetos y sujetos de consumo”, señala Smibiansky, en consonancia con la visión de Velleggia, que ha iniciado una exhortación al Comfer para que intervenga en algunos envíos televisivos: “La sexualización compulsiva de la TV propone a los niños como ‘objetivo para los adultos’ y eso es violencia simbólica y vulnera la Convención de los Derechos del Niño”.
Ante la falta de indagaciones cualitativas y de contenidos de la tele en la Argentina, es pertinente citar estudios producidos en otros países.
En España, una investigación arroja una relación estrecha entre la sexualización temprana que imprime la televisión y el adelantamiento del ingreso de los chicos en el mercado de ropa, cosméticos, accesorios y música. Creer, reventar o cambiar de canal.
Y al cambiar de canal, si la TV sintoniza el cable, pueden encontrarse con muñecos, viajes, ciencias y colores que se despliegan en la producción de Paka Paka, el segmento infantil de la señal Encuentro, perteneciente al Ministerio de Educación.
“Nosotros trabajamos sobre la base de una serie de principios en donde caracterizamos a los chicos como seres pensantes, inteligentes, que les interesan muchas cosas. Les proponemos mirar, ver y aprender en el mejor de los casos”, cuenta Miguel Rur, productor general del envío infantil. Ignacio Hernaiz, director del canal, remarca que “los niños y los jóvenes siempre son objeto de debate por su educación, su participación en las sociedades, sus acciones responsables o delictivas, sus pensamientos y los valores que los impulsan. Y en muchas de esas ocasiones son mirados desde un lugar de prejuicio y sobrestimación, desconociendo por completo la realidad que los envuelve. Nuestro objetivo es modificar esa mirada y cambiar el lugar de ‘objeto’ cautivo que ciertos estratos quieren imponer”. Rur no se abstiene de participar en el debate sobre lo que produce la pantalla chica: “La TV es, en general, un comercio y los programas están para justificar la publicidad. El espacio que quiere vender cosas es incompatible con la educación y el libre pensamiento”, concluye.
El ensayista italiano Umberto Eco divide a la humanidad entre “apocalípticos e integrados”; los que ven a los medios masivos como la “anticultura”, frente a los que sienten que estos son una “magnífica generalización de la cultura”.
Ni apagar la tele para siempre ni mantenerla prendida todo el día parecen respuestas convenientes. Por lo que la pantalla brinda y lo que hay fuera de ella, unos y otros deberán saber que de cualquier manera se están perdiendo de algo.
Por Esteban Kraizer
sábado, 12 de septiembre de 2009
LONDRES
Por Marcelo JustoDesde LondresEn medio de la polémica generada por la actuación de niños en el programa Britain’s Got Talent, el gobierno británico anunció que revisaría la normativa sobre el trabajo infantil en la industria del espectáculo. En el último reality de talento del canal privado ITV1, una niña de 10 años, Holly Steel (foto), empezó a llorar desconsoladamente delante de las dos mil personas que saturaban el teatro y los millones de teleespectadores que seguían la semifinal de la competencia. En medio del llanto la niña pidió una segunda oportunidad, los dos presentadores primero, su madre después, buscaron consolarla, llegó el anuncio de que no había tiempo para una repetición y finalmente un miembro del jurado logró calmarla asegurándole que de una manera u otra volvería a cantar, provocando una ovación del público presente.El organismo regulador televisivo Ofcom recibió unas 160 quejas del público por lo ocurrido y la ministra para la Infancia, Delyth Morgan, propuso un proceso de consultas con representantes de la televisión, el cine, el teatro y agencias de modelos para actualizar la regulación vigente, que se retrotrae a los años ’60. Según el Departamento para la Infancia, Centros Escolares y Familias, el anuncio gubernamental no se debía a la polémica sobre Britain’s Got Talent sino al vertiginoso cambio de los formatos modernos de entretenimiento que volvían urgente un replanteo del tema. Lo cierto es que el caso provocó un fuerte debate mediático sobre la participación de niños en este tipo de programas y se sumó a la controversia que había causado Susan Boyle, la escocesa que saltó a la fama de la mano del mismo show televisivo y terminó en la clínica psiquiátrica The Priory.En medio de todo este revuelo, Ofcom indicó que estaba analizando las quejas que se habían presentado para ver si se lanzaba una investigación a fondo de lo ocurrido. Por su parte, Talkback Thames, productora del programa, va a participar del proceso de consultas del gobierno y anunció que iniciaría por su cuenta una revisión de sus códigos internos. Lo sucedido con Hollie Steel no es un caso aislado. A diferencia de otros programas similares como The X Factor, Britain’s Got Talent no tiene un límite de edad mínima para concursar. En el mismo concurso, otra niña de 10 años, Natalie Okri, lloró cuando le comunicaron que no se había clasificado en las semifinales. El año pasado un chico de 14, George Sampson, ganó el concurso y en 2007, una niña de seis, Connie Talbot, perdió en la final, sin que en el momento hubiera quejas del público ni intervención del organismo regulador.Un psicólogo consultado por la BBC, Glenn Wilson, opinó que la presión de este nuevo estilo de reality expone a los participantes a una serie de peligros que no se deben minimizar. “Se trata de programas en que gente común y corriente se ve arrojada a un circo mediático que es una mezcla de adulación y feroz competencia. En el caso de Britain’s Got Talent “hay elementos de un espectáculo de la crueldad en el que las deficiencias y los errores de los participantes se vuelven tan importantes como el talento”, señaló Wilson. Esta suerte de Si lo sabe cante del mundo desarrollado con sofisticados niveles de producción pero similar concepto, tiene altísimo rating, prueba de que los británicos disfrutan como cualquier hijo de vecino de este circo romano mediático. Es muy significativo y paradójico el análisis de las quejas que se presentaron a Ofcom. Sólo unas 50 se preocupaban por el impacto psicológico en la niña del show. La mayoría protestaba porque después de su ataque de nervios, el jurado le había dado una nueva oportunidad para que volviera a cantar.
domingo, 30 de agosto de 2009
LA TELE
La pantalla chica en la formación de niños y jóvenes. Hay programas que educan acorde a lo que se dicta en la escuela. Otros lo hacen en sentido contrario. Prejuicios, violencia y marketing infantil reavivan el debate. El rol del Estado y el control familiar.Por Esteban KraizerDesde que la televisión es el medio masivo por excelencia y de acceso común en todos los hogares, no hay duda de que los chicos eligen como referentes a los ídolos de la pantalla, a veces, antes que a sus padres o maestros. ¿Cómo era ese refrán del chancho y las culpas? La tele se sienta en el banquillo de los acusados y los especialistas se prestan a emitir sentencia.“La tele no afecta necesariamente de manera negativa a los chicos en la medida en que se controle la cantidad de tiempo que pasan frente a ella y la calidad de los programas que ven”, sostiene la psicopedagoga Gabriela Lima, experta en la relación entre infancia y medios.Pero la discusión no se disipa en la medida en que algunas investigaciones indican que los chicos pasan muchas horas con el televisor encendido y, en general, no eligen programación adecuada para su desarrollo psicoevolutivo. Según una encuesta solicitada a la Universidad de Lomas de Zamora por el Comfer para el 2008, en la zona metropolitana el 60 por ciento de los chicos pasa más de tres horas diarias mirando TV, y el 70 por ciento de los adultos no cree que la pantalla chica aporte en la educación de sus hijos.“En los más chiquitos se advierte una clara influencia de algunos programas en las relaciones entre los chicos, y una marcada adultización de las conductas sexuales”, sostiene Mariana Smibiansky, directora del Jardín Sarmiento del barrio de Villa Crespo, en donde se inició este año un proyecto especial sobre las producciones audiovisuales. “Si las chicas de cinco años sólo juegan a ‘las divinas y las populares’ y eso repercute de manera negativa en sus vínculos, o si un niño quiere practicarle sexo oral a otro, se hace necesaria una mirada crítica de la tele, traerla a la escuela, debatirla y analizarla con ellos”, sostiene Smibiansky, apoyándose en la experiencia al frente de su institución.La preocupación sobre los contenidos de los programas no es menor ni pasajera: mal que les pese a unos cuantos, la mayoría de los niños maneja el control remoto en su hogar y elige sintonizar las novelas teen, las series del prime time y acceden con frecuencia a los bailes e imitaciones de ShowMatch; un menú televisivo que no repara en explicaciones didácticas, contenidos acordes para la infancia, e incluso muchos de ellos se transmiten en horario de protección al menor. Controlar, permitir, educar, acompañar, ocupar el lugar de padres. Acciones que presentan dilemas y abren debates.La socióloga Susana Velleggia, especialista en televisión educativa, tiene una mirada sumamente crítica hacia los programas que ven los más chicos: “La televisión siempre educa a las personas en materia de valores, prácticas o hábitos, y hay algunos programas que ‘educan’ pero en un sentido directamente opuesto al que pretende la escuela”, apunta la presidenta de la Asociación Nueva Mirada, que trabaja en el desarrollo de contenidos audiovisuales para niños.Y el cuestionamiento toma forma de demanda cultural cuando se plantea el lugar en que la tele ubica a los chicos. “Pareciera que está desapareciendo el concepto de infancia, que ser adulto o niño es lo mismo, y en ese sentido, los chicos se han vuelto objetos y sujetos de consumo”, señala Smibiansky, en consonancia con la visión de Velleggia, que ha iniciado una exhortación al Comfer para que intervenga en algunos envíos televisivos: “La sexualización compulsiva de la TV propone a los niños como ‘objetivo para los adultos’ y eso es violencia simbólica y vulnera la Convención de los Derechos del Niño”. Ante la falta de indagaciones cualitativas y de contenidos de la tele en la Argentina, es pertinente citar estudios producidos en otros países. En España, una investigación arroja una relación estrecha entre la sexualización temprana que imprime la televisión y el adelantamiento del ingreso de los chicos en el mercado de ropa, cosméticos, accesorios y música. Creer, reventar o cambiar de canal.Y al cambiar de canal, si la TV sintoniza el cable, pueden encontrarse con muñecos, viajes, ciencias y colores que se despliegan en la producción de Paka Paka, el segmento infantil de la señal Encuentro, perteneciente al Ministerio de Educación. “Nosotros trabajamos sobre la base de una serie de principios en donde caracterizamos a los chicos como seres pensantes, inteligentes, que les interesan muchas cosas. Les proponemos mirar, ver y aprender en el mejor de los casos”, cuenta Miguel Rur, productor general del envío infantil. Ignacio Hernaiz, director del canal, remarca que “los niños y los jóvenes siempre son objeto de debate por su educación, su participación en las sociedades, sus acciones responsables o delictivas, sus pensamientos y los valores que los impulsan. Y en muchas de esas ocasiones son mirados desde un lugar de prejuicio y sobrestimación, desconociendo por completo la realidad que los envuelve. Nuestro objetivo es modificar esa mirada y cambiar el lugar de ‘objeto’ cautivo que ciertos estratos quieren imponer”. Rur no se abstiene de participar en el debate sobre lo que produce la pantalla chica: “La TV es, en general, un comercio y los programas están para justificar la publicidad. El espacio que quiere vender cosas es incompatible con la educación y el libre pensamiento”, concluye.El ensayista italiano Umberto Eco divide a la humanidad entre “apocalípticos e integrados”; los que ven a los medios masivos como la “anticultura”, frente a los que sienten que estos son una “magnífica generalización de la cultura”. Ni apagar la tele para siempre ni mantenerla prendida todo el día parecen respuestas convenientes. Por lo que la pantalla brinda y lo que hay fuera de ella, unos y otros deberán saber que de cualquier manera se están perdiendo de algo.
miércoles, 26 de agosto de 2009
पता VILLANUEVA
Pata Villanueva y su estado
Ayer a la madrugada descubrí en canal 13 un programa que creo se llama algo así como Club Paraíso terrenal. En un segmento del mismo, un tal Martín Muney -no sé si es el nombre del personaje o el real- le hacía una entrevista a Pata Villanueva, donde debía responder un cuestionario de bastante mal gusto. Lo peor no era el cuestionario en sí, sino el estado en el que se encontraba la ¿Actriz?.. No se le entendía nada, se le cruzaban las palabras y los gestos de su cara denunciaban el estado de beodez en el que se encontraba.¿Es necesario exponer a alguien ante una pantalla en un estado tan calamitoso? ¿Qué ganan con convertir en un hazmerreír a una persona que evidentemente está muy enferma? ¿No debiera el COMFER sancionar estos casos, o por estar fuera del horario de protección al menor todo vale?
domingo, 23 de agosto de 2009
El obispo de La Plata tenía razón....
A fin de cuentas, el obispo Aguer no estaba tan equivocado con la EDUCACIÓN SEXUAL NEOMARXISTA que propone el gobierno nacional. Acabo de ver en el canal de cable del Ministerio de Educación de la Nación, Encuentro, un documental sobre el origen del hombre, durante el horario de protección al menor que resulta ESCANDALOSO. Seguramente sabrán a qué me refiero. Criaturas del señor señor deambulaban por la superficie terrestre exhibiendo sus partes más íntimas, es decir, totalmente DESNUDOS. Además se manoseaban, copulaban y en ningún momento mencionaban al altísimo que nos dio la vida. Porque todo el mundo sabe que el hombre desciende de Adán y Eva, no del mono como propusieron algunos montoneros neomarxistas como Carlitos Darwin. Por otro lado este espectáculo es repetido varias veces de la semana y, nuestros niños y adolescentes estarían en absoluto peligro de caer en las garras de estos perversos.
Estoy muy preocupada. ¿Hasta dónde llegará este relajo social, cultural, comunista, montonero y neomarxista? Y lo que es peor "NADIE HACE HACE NADA..."
Estoy muy preocupada. ¿Hasta dónde llegará este relajo social, cultural, comunista, montonero y neomarxista? Y lo que es peor "NADIE HACE HACE NADA..."
miércoles, 19 de agosto de 2009
Cómo procurar que los chicos usen Internet de forma segura
Mi sobrina tiene 10 años, mintió la edad y se creó una cuenta en Facebook. Claro... todas sus amigas de la escuela tienen Facebook", se queja un amigo. En éste y en cualquier servicio de Internet hay que ser mayor de 18 años para suscribirse. Pero no hay ningún control al respecto. ¿Cómo comprobar la edad de alguien en Internet?
Las ventajas educativas de la Web, el hecho de que parte de la socialización de los chicos ocurra hoy en el espacio virtual y la certeza de que vivirán sus vidas adultas en un mundo interconectado hacen que prohibirles entrar en la Red sea tan riesgoso como ingenuo. Se les cercenaría algo que para ellos es necesario y que obtendrán en lo de un amigo o en un cibercafé.
En lugar de prohibir Internet a los chicos, los expertos recomiendan explicarles cuáles son las amenazas, cómo evitarlas y, llegado el caso, cómo defenderse. La mejor protección: que el niño sienta que puede conversar con papá o mamá sobre cualquier situación anormal o incómoda que haya vivido en la Web.
Ubicar la PC del menor en un lugar común, nunca en su cuarto, es otra medida simple y efectiva para vigilar sus actividades. Conocer su entorno social es más trabajoso, pero no menos importante. Si sus amigos tienen las computadoras en sus cuartos, hay que crear conciencia en los padres de esos chicos.
Demonizar Internet y acusar al menor son las peores medidas que se pueden adoptar. El chico ha nacido en un mundo donde Internet se da por supuesta. Si se lo inculpa por algo que hizo sin mala intención, como crear una cuenta en Facebook antes de la edad permitida, quizá sienta miedo de hablar con sus padres en el futuro.
La PC en un sitio visible, reglas y límites explicados claramente y confianza del niño en sus padres para que se anime a denunciar cualquier forma de abuso constituyen el clima básico de una Internet más segura. Herramientas
Además, existen programas que ayudan a mantener a los chicos lejos de las amenazas, filtrando contenidos y sitios maliciosos y, a la vez, controlando los horarios en que se usa Internet y las aplicaciones que se ejecutan.
Windows Vista (y 7, que saldrá en octubre) posee sólidas herramientas de control parental integradas. Sólo hay que ir a Panel de control Cuentas de usuario y establecer los límites en una serie de pasos muy sencillos; lo mismo en Mac OS X.
Windows XP carece de estos controles, pero se puede instalar el Windows Live Family Safety ( home.live.com ), que añade controles parentales semejantes a los de Vista. Requiere el Service Pack 2. Microsoft tiene un excelente sitio con mucha y muy buena información y consejos para seguridad personal y familiar en www.navegaprotegido.org .
Otro gran aporte es el de BlueCoat, que ofrece su K9 Web Protection , usualmente instalado en empresas, a particulares y sin cargo. Al revés que otros programas de control de contenidos, el K9 de BlueCoat coteja una base de datos remota para permitir o denegar el acceso a sitios web. Se lo baja de www.k9webprotection.com y debe llenarse una solicitud de licencia con nombre, apellido y dirección de e-mail, donde la empresa envía el número de licencia que el K9 exige durante la instalación. Permite controlar los sitios que el chico visita y los horarios de uso de la Web y guarda un registro de este uso.
Los programas de protección infantil deben manejarse con cuidado y leer minuciosamente la documentación. Muchos padres pueden quedarse sin acceso a Internet simplemente porque olvidaron la contraseña y no pueden desactivar el control de contenidos.
Un programa al que los padres de niños pequeños deberían echarle un vistazo es el Kidzui ( www.kidzui.com ), creado por un padre que no lograba dar con un navegador seguro para sus hijos. Es gratuito y está para Windows, Mac y como extensión de Firefox.
Las ventajas educativas de la Web, el hecho de que parte de la socialización de los chicos ocurra hoy en el espacio virtual y la certeza de que vivirán sus vidas adultas en un mundo interconectado hacen que prohibirles entrar en la Red sea tan riesgoso como ingenuo. Se les cercenaría algo que para ellos es necesario y que obtendrán en lo de un amigo o en un cibercafé.
En lugar de prohibir Internet a los chicos, los expertos recomiendan explicarles cuáles son las amenazas, cómo evitarlas y, llegado el caso, cómo defenderse. La mejor protección: que el niño sienta que puede conversar con papá o mamá sobre cualquier situación anormal o incómoda que haya vivido en la Web.
Ubicar la PC del menor en un lugar común, nunca en su cuarto, es otra medida simple y efectiva para vigilar sus actividades. Conocer su entorno social es más trabajoso, pero no menos importante. Si sus amigos tienen las computadoras en sus cuartos, hay que crear conciencia en los padres de esos chicos.
Demonizar Internet y acusar al menor son las peores medidas que se pueden adoptar. El chico ha nacido en un mundo donde Internet se da por supuesta. Si se lo inculpa por algo que hizo sin mala intención, como crear una cuenta en Facebook antes de la edad permitida, quizá sienta miedo de hablar con sus padres en el futuro.
La PC en un sitio visible, reglas y límites explicados claramente y confianza del niño en sus padres para que se anime a denunciar cualquier forma de abuso constituyen el clima básico de una Internet más segura. Herramientas
Además, existen programas que ayudan a mantener a los chicos lejos de las amenazas, filtrando contenidos y sitios maliciosos y, a la vez, controlando los horarios en que se usa Internet y las aplicaciones que se ejecutan.
Windows Vista (y 7, que saldrá en octubre) posee sólidas herramientas de control parental integradas. Sólo hay que ir a Panel de control Cuentas de usuario y establecer los límites en una serie de pasos muy sencillos; lo mismo en Mac OS X.
Windows XP carece de estos controles, pero se puede instalar el Windows Live Family Safety ( home.live.com ), que añade controles parentales semejantes a los de Vista. Requiere el Service Pack 2. Microsoft tiene un excelente sitio con mucha y muy buena información y consejos para seguridad personal y familiar en www.navegaprotegido.org .
Otro gran aporte es el de BlueCoat, que ofrece su K9 Web Protection , usualmente instalado en empresas, a particulares y sin cargo. Al revés que otros programas de control de contenidos, el K9 de BlueCoat coteja una base de datos remota para permitir o denegar el acceso a sitios web. Se lo baja de www.k9webprotection.com y debe llenarse una solicitud de licencia con nombre, apellido y dirección de e-mail, donde la empresa envía el número de licencia que el K9 exige durante la instalación. Permite controlar los sitios que el chico visita y los horarios de uso de la Web y guarda un registro de este uso.
Los programas de protección infantil deben manejarse con cuidado y leer minuciosamente la documentación. Muchos padres pueden quedarse sin acceso a Internet simplemente porque olvidaron la contraseña y no pueden desactivar el control de contenidos.
Un programa al que los padres de niños pequeños deberían echarle un vistazo es el Kidzui ( www.kidzui.com ), creado por un padre que no lograba dar con un navegador seguro para sus hijos. Es gratuito y está para Windows, Mac y como extensión de Firefox.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)