domingo, 30 de agosto de 2009

LA TELE

La pantalla chica en la formación de niños y jóvenes. Hay programas que educan acorde a lo que se dicta en la escuela. Otros lo hacen en sentido contrario. Prejuicios, violencia y marketing infantil reavivan el debate. El rol del Estado y el control familiar.Por Esteban KraizerDesde que la televisión es el medio masivo por excelencia y de acceso común en todos los hogares, no hay duda de que los chicos eligen como referentes a los ídolos de la pantalla, a veces, antes que a sus padres o maestros. ¿Cómo era ese refrán del chancho y las culpas? La tele se sienta en el banquillo de los acusados y los especialistas se prestan a emitir sentencia.“La tele no afecta necesariamente de manera negativa a los chicos en la medida en que se controle la cantidad de tiempo que pasan frente a ella y la calidad de los programas que ven”, sostiene la psicopedagoga Gabriela Lima, experta en la relación entre infancia y medios.Pero la discusión no se disipa en la medida en que algunas investigaciones indican que los chicos pasan muchas horas con el televisor encendido y, en general, no eligen programación adecuada para su desarrollo psicoevolutivo. Según una encuesta solicitada a la Universidad de Lomas de Zamora por el Comfer para el 2008, en la zona metropolitana el 60 por ciento de los chicos pasa más de tres horas diarias mirando TV, y el 70 por ciento de los adultos no cree que la pantalla chica aporte en la educación de sus hijos.“En los más chiquitos se advierte una clara influencia de algunos programas en las relaciones entre los chicos, y una marcada adultización de las conductas sexuales”, sostiene Mariana Smibiansky, directora del Jardín Sarmiento del barrio de Villa Crespo, en donde se inició este año un proyecto especial sobre las producciones audiovisuales. “Si las chicas de cinco años sólo juegan a ‘las divinas y las populares’ y eso repercute de manera negativa en sus vínculos, o si un niño quiere practicarle sexo oral a otro, se hace necesaria una mirada crítica de la tele, traerla a la escuela, debatirla y analizarla con ellos”, sostiene Smibiansky, apoyándose en la experiencia al frente de su institución.La preocupación sobre los contenidos de los programas no es menor ni pasajera: mal que les pese a unos cuantos, la mayoría de los niños maneja el control remoto en su hogar y elige sintonizar las novelas teen, las series del prime time y acceden con frecuencia a los bailes e imitaciones de ShowMatch; un menú televisivo que no repara en explicaciones didácticas, contenidos acordes para la infancia, e incluso muchos de ellos se transmiten en horario de protección al menor. Controlar, permitir, educar, acompañar, ocupar el lugar de padres. Acciones que presentan dilemas y abren debates.La socióloga Susana Velleggia, especialista en televisión educativa, tiene una mirada sumamente crítica hacia los programas que ven los más chicos: “La televisión siempre educa a las personas en materia de valores, prácticas o hábitos, y hay algunos programas que ‘educan’ pero en un sentido directamente opuesto al que pretende la escuela”, apunta la presidenta de la Asociación Nueva Mirada, que trabaja en el desarrollo de contenidos audiovisuales para niños.Y el cuestionamiento toma forma de demanda cultural cuando se plantea el lugar en que la tele ubica a los chicos. “Pareciera que está desapareciendo el concepto de infancia, que ser adulto o niño es lo mismo, y en ese sentido, los chicos se han vuelto objetos y sujetos de consumo”, señala Smibiansky, en consonancia con la visión de Velleggia, que ha iniciado una exhortación al Comfer para que intervenga en algunos envíos televisivos: “La sexualización compulsiva de la TV propone a los niños como ‘objetivo para los adultos’ y eso es violencia simbólica y vulnera la Convención de los Derechos del Niño”. Ante la falta de indagaciones cualitativas y de contenidos de la tele en la Argentina, es pertinente citar estudios producidos en otros países. En España, una investigación arroja una relación estrecha entre la sexualización temprana que imprime la televisión y el adelantamiento del ingreso de los chicos en el mercado de ropa, cosméticos, accesorios y música. Creer, reventar o cambiar de canal.Y al cambiar de canal, si la TV sintoniza el cable, pueden encontrarse con muñecos, viajes, ciencias y colores que se despliegan en la producción de Paka Paka, el segmento infantil de la señal Encuentro, perteneciente al Ministerio de Educación. “Nosotros trabajamos sobre la base de una serie de principios en donde caracterizamos a los chicos como seres pensantes, inteligentes, que les interesan muchas cosas. Les proponemos mirar, ver y aprender en el mejor de los casos”, cuenta Miguel Rur, productor general del envío infantil. Ignacio Hernaiz, director del canal, remarca que “los niños y los jóvenes siempre son objeto de debate por su educación, su participación en las sociedades, sus acciones responsables o delictivas, sus pensamientos y los valores que los impulsan. Y en muchas de esas ocasiones son mirados desde un lugar de prejuicio y sobrestimación, desconociendo por completo la realidad que los envuelve. Nuestro objetivo es modificar esa mirada y cambiar el lugar de ‘objeto’ cautivo que ciertos estratos quieren imponer”. Rur no se abstiene de participar en el debate sobre lo que produce la pantalla chica: “La TV es, en general, un comercio y los programas están para justificar la publicidad. El espacio que quiere vender cosas es incompatible con la educación y el libre pensamiento”, concluye.El ensayista italiano Umberto Eco divide a la humanidad entre “apocalípticos e integrados”; los que ven a los medios masivos como la “anticultura”, frente a los que sienten que estos son una “magnífica generalización de la cultura”. Ni apagar la tele para siempre ni mantenerla prendida todo el día parecen respuestas convenientes. Por lo que la pantalla brinda y lo que hay fuera de ella, unos y otros deberán saber que de cualquier manera se están perdiendo de algo.

LA TELE

miércoles, 26 de agosto de 2009

पता VILLANUEVA


Pata Villanueva y su estado
Ayer a la madrugada descubrí en canal 13 un programa que creo se llama algo así como Club Paraíso terrenal. En un segmento del mismo, un tal Martín Muney -no sé si es el nombre del personaje o el real- le hacía una entrevista a Pata Villanueva, donde debía responder un cuestionario de bastante mal gusto. Lo peor no era el cuestionario en sí, sino el estado en el que se encontraba la ¿Actriz?.. No se le entendía nada, se le cruzaban las palabras y los gestos de su cara denunciaban el estado de beodez en el que se encontraba.¿Es necesario exponer a alguien ante una pantalla en un estado tan calamitoso? ¿Qué ganan con convertir en un hazmerreír a una persona que evidentemente está muy enferma? ¿No debiera el COMFER sancionar estos casos, o por estar fuera del horario de protección al menor todo vale?

domingo, 23 de agosto de 2009

El obispo de La Plata tenía razón....

A fin de cuentas, el obispo Aguer no estaba tan equivocado con la EDUCACIÓN SEXUAL NEOMARXISTA que propone el gobierno nacional. Acabo de ver en el canal de cable del Ministerio de Educación de la Nación, Encuentro, un documental sobre el origen del hombre, durante el horario de protección al menor que resulta ESCANDALOSO. Seguramente sabrán a qué me refiero. Criaturas del señor señor deambulaban por la superficie terrestre exhibiendo sus partes más íntimas, es decir, totalmente DESNUDOS. Además se manoseaban, copulaban y en ningún momento mencionaban al altísimo que nos dio la vida. Porque todo el mundo sabe que el hombre desciende de Adán y Eva, no del mono como propusieron algunos montoneros neomarxistas como Carlitos Darwin. Por otro lado este espectáculo es repetido varias veces de la semana y, nuestros niños y adolescentes estarían en absoluto peligro de caer en las garras de estos perversos.
Estoy muy preocupada. ¿Hasta dónde llegará este relajo social, cultural, comunista, montonero y neomarxista? Y lo que es peor "NADIE HACE HACE NADA..."

miércoles, 19 de agosto de 2009

Cómo procurar que los chicos usen Internet de forma segura

Mi sobrina tiene 10 años, mintió la edad y se creó una cuenta en Facebook. Claro... todas sus amigas de la escuela tienen Facebook", se queja un amigo. En éste y en cualquier servicio de Internet hay que ser mayor de 18 años para suscribirse. Pero no hay ningún control al respecto. ¿Cómo comprobar la edad de alguien en Internet?
Las ventajas educativas de la Web, el hecho de que parte de la socialización de los chicos ocurra hoy en el espacio virtual y la certeza de que vivirán sus vidas adultas en un mundo interconectado hacen que prohibirles entrar en la Red sea tan riesgoso como ingenuo. Se les cercenaría algo que para ellos es necesario y que obtendrán en lo de un amigo o en un cibercafé.
En lugar de prohibir Internet a los chicos, los expertos recomiendan explicarles cuáles son las amenazas, cómo evitarlas y, llegado el caso, cómo defenderse. La mejor protección: que el niño sienta que puede conversar con papá o mamá sobre cualquier situación anormal o incómoda que haya vivido en la Web.
Ubicar la PC del menor en un lugar común, nunca en su cuarto, es otra medida simple y efectiva para vigilar sus actividades. Conocer su entorno social es más trabajoso, pero no menos importante. Si sus amigos tienen las computadoras en sus cuartos, hay que crear conciencia en los padres de esos chicos.
Demonizar Internet y acusar al menor son las peores medidas que se pueden adoptar. El chico ha nacido en un mundo donde Internet se da por supuesta. Si se lo inculpa por algo que hizo sin mala intención, como crear una cuenta en Facebook antes de la edad permitida, quizá sienta miedo de hablar con sus padres en el futuro.
La PC en un sitio visible, reglas y límites explicados claramente y confianza del niño en sus padres para que se anime a denunciar cualquier forma de abuso constituyen el clima básico de una Internet más segura. Herramientas
Además, existen programas que ayudan a mantener a los chicos lejos de las amenazas, filtrando contenidos y sitios maliciosos y, a la vez, controlando los horarios en que se usa Internet y las aplicaciones que se ejecutan.
Windows Vista (y 7, que saldrá en octubre) posee sólidas herramientas de control parental integradas. Sólo hay que ir a Panel de control Cuentas de usuario y establecer los límites en una serie de pasos muy sencillos; lo mismo en Mac OS X.
Windows XP carece de estos controles, pero se puede instalar el Windows Live Family Safety ( home.live.com ), que añade controles parentales semejantes a los de Vista. Requiere el Service Pack 2. Microsoft tiene un excelente sitio con mucha y muy buena información y consejos para seguridad personal y familiar en www.navegaprotegido.org .
Otro gran aporte es el de BlueCoat, que ofrece su K9 Web Protection , usualmente instalado en empresas, a particulares y sin cargo. Al revés que otros programas de control de contenidos, el K9 de BlueCoat coteja una base de datos remota para permitir o denegar el acceso a sitios web. Se lo baja de www.k9webprotection.com y debe llenarse una solicitud de licencia con nombre, apellido y dirección de e-mail, donde la empresa envía el número de licencia que el K9 exige durante la instalación. Permite controlar los sitios que el chico visita y los horarios de uso de la Web y guarda un registro de este uso.
Los programas de protección infantil deben manejarse con cuidado y leer minuciosamente la documentación. Muchos padres pueden quedarse sin acceso a Internet simplemente porque olvidaron la contraseña y no pueden desactivar el control de contenidos.
Un programa al que los padres de niños pequeños deberían echarle un vistazo es el Kidzui ( www.kidzui.com ), creado por un padre que no lograba dar con un navegador seguro para sus hijos. Es gratuito y está para Windows, Mac y como extensión de Firefox.

lunes, 17 de agosto de 2009

MARIA ELENA WALSH

escritora María Elena Walsh publicó en pleno año '79 un artículo en el suplemento cultural de Clarín que se transformó en un ejemplo de resistencia inteligente frente a la censura y las lsitas negras del proceso. Es sorprendente que Clarín la haya publicado, pero esos años también tenían estas cosas. Un editor que se jugaba por una nota y ese poquito de luz que todos agradecíamos.Si alguien quisiera recitar el clásico "Como amado en el amante / uno en otro residía..." por los medios de difusión del País-Jardín, el celador de turno se lo prohibiría, espantado de la palabra amante, mucho más en tan ambiguo sentido.Imposible alegar que esos versos los escribió el insospechable San Juan de la Cruz y se refieren a Personas de la Santísima Trinidad. Primero, porque el celador no suele tener cara (ni ceca). Segundo, porque el celador no repara en contextos ni significados. Tercero, porque veta palabras a la bartola, conceptos al tuntún y autores porque están en capilla.Atenuante: como el celador suele ser flexible con el material importado, quizás dejara pasar "por esa única vez" los sublimes versos porque son de un poeta español.Agravante: en ese caso los vetaría sólo por ser poesía, cosa muy tranquilizadora.El celador, a quien en adelante llamaremos censor para abreviar, suele mantenerse en el anonimato, salvo un famoso calificador de cine jubilado que alcanzó envidiable grado de notoriedad y adhesión popular.El censor no exhibe documentos ni obras como exhibimos todos a cada paso. Suele ignorarse su currículum y en que necrópolis se doctoró. Sólo sabemos, por tradición oral, que fue capaz de incinerar La historia del cubismo o las Memorias de (Groucho) Marx. Que su cultura puede ser ancha y ajena como para recordar que Stendhal escribió dos novelas: El rojo y El negro, y que ambas son sospechosas es dato folklórico y nos resultaría temerario atribuírselo.Tampoco sabemos, salvo excepciones, si trabaja a sueldo, por vocación, porque la vida lo engañó o por mandato de Satanás.Lo que sí sabemos es que existe desde que tenemos uso de razón y ganas de usarla, y que de un modo u otro sobrevive a todos los gobiernos y renace siempre de sus cenizas, como el Gato Félix. Y que fueron ¡ay! efímeros los períodos en que se mantuvo entre paréntesis.La mayoría de los autores somos moralistas. Queremos —debemos— denunciar para sanear, informar para corregir, saber para transmitir, analizar para optar. Y decirlo todo con nuestras palabras, que son las del diccionario. Y con nuestras ideas, que son por lo menos las del siglo XX y no las de Khomeini.El productor-consumidor de cultura necesita saber qué pasa en el mundo, pero sólo accede a libros extranjeros preseleccionados, a un cine mutilado, a noticias veladas, a dramatizaciones mojigatas. Se suscribe entonces a revistas europeas (no son pornográficas pero quién va a probarlo: ¿no son obscenas las láminas de anatomía?) que significativamente el correo no distribuye.Un autor tiene derecho a comunicarse por los medios de difusión, pero antes de ser convocado se lo busca en una lista como las que consultan las Aduanas, con delincuentes o "desaconsejables". Si tiene la suerte de no figurar entre los réprobos hablará ante un micrófono tan rodeado de testigos temerosos que se sentirá como una nena lumpen a la mesa de Martínez de Hoz: todos la vigilan para que no se vuelque encima la sémola ni pronuncie palabrotas. Y el oyente no sabe por qué su autor preferido tartamudea, vacila y vierte al fin conceptos de sémola chirle y sosa.Hace tiempo que somos como niños y no podemos decir lo que pensamos o imaginamos. Cuando el censor desaparezca ¡porque alguna vez sucumbirá demolido por una autopista! estaremos decrépitos y sin saber ya qué decir. Habremos olvidado el cómo, el dónde y el cuándo y nos sentaremos en una plaza como la pareja de viejitos del dibujo de Quino que se preguntaban: "¿Nosotros qué éramos...?"El ubicuo y diligente censor transforma uno de los más lúcidos centros culturales del mundo en un Jardín-de-Infantes fabricador de embelecos que sólo pueden abordar lo pueril, lo procaz, lo frívolo o lo histórico pasado por agua bendita. Ha convertido nuestro llamado ambiente cultural en un pestilente hervidero de sospechas, denuncias, intrigas, presunciones y anatemas. Es, en definitiva, un estafador de energías, un ladrón de nuestro derecho a la imaginación, que debería ser constitucional.La autora firmante cree haber defendido siempre principios éticos y/o patrióticos en todos los medios en que incursionó. Creyó y cree en la protección de la infancia y por lo tanto en el robustecimiento del núcleo familiar. Pero la autora también y gracias a Dios no es ciega, aunque quieran vendarle los ojos a trompadas, y mira a su alrededor. Mira con amor la realidad de su país, por fea y sucia que parezca a veces, así como una madre ama a su crío con sus llantos, sus sonrisas y su caca (¿se podrá publicar esta palabra?). Y ve multitud de familias ilegalmente desarticuladas porque el divorcio no existe porque no se lo nombra, y viceversa. Ve también a mucha gente que se ama —o se mata y esclaviza, pero eso no importa al censor— fuera de vínculos legales o divinos.Pero suele estarle vedado referirse a lo que ve sin idealizarlo. Si incursiona en la TV —da lo mismo que sea como espectador, autor o "invitado"— hablará del prêt-à-porter, la nostalgia, el cultivo de begonias. Contemplará a ejemplares enamorados que leen Anteojito en lugar de besarse. Asistirá a debates sobre temas urticantes como el tratamiento del pie de atleta, etcétera.El público ha respondido a este escamoteo apagando los televisores. En este caso, el que calla —o apaga— no otorga. En otros casos tampoco: el que calla es porque está muerto, generalmente de miedo.Cuando ya nos creíamos libres de brujos, nuestra cultura parece regida por un conjuro mágico no nombrar para que no exista. A ese orden pertenece la más famosa frase de los últimos tiempos: "La inflación ha muerto" (por lo tanto no existe). Como uno la ve muerta quizás pero cada vez más rozagante, da ganas de sugerirle cariñosamente a su autor, el doctor Zimmermann, que se limite a ser bello y callar.Sí, la firmante se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba a vivir en un País-Jardín-de-Infantes. Menos imaginó que ese país podría llegar a parecerse peligrosamente a la España de Franco, si seguimos apañando a sus celadores. Esa triste España donde había que someter a censura previa las letras de canciones, como sucede hoy aquí y nadie denuncia; donde el doblaje de las películas convertía a los amantes en hermanos, legalizando grotescamente el incesto.Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos. No sería justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabernos intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier momento y sin saber bien por qué.Es verdad que no toda censura procede "de arriba" sino que, insisto, es un antiguo deporte de amanuenses intermedios. Pero el catonismo oficial favorece —como la humedad a los hongos— la proliferación de meritorios y culposos. Unos recortan y otros se achican. Y entre todos embalsamamos las mustias alas de cóndor de la República.Nuestra historia —con sus cabezas en picas, sus eternos enconos y sus viejas o recientes guerras civiles— nos ha estigmatizado quizás con una propensión latente represiva-intervecinal que explota al menor estímulo y transforma la convivencia en un perpetuo intercambio de agravios y rencores.No es ejemplo actual sino intemporal, digamos, el del taxista calvo que "fusilaría a los muchachos de pelo largo". El del culto librero que una vez, al pedirle un libro feminista, me reprochó: "Vamos, no va a ponerse a leer esas cosas..." ("Nena, eso no se toca.") O el del director de una sala que exigió a un distinguido coreógrafo que no incluyera "danza demasiado moderna ni con bailarinas muy desvestidas". ("Nene, eso no se hace.")Quienes desempeñan la peliaguda misión de gobernarnos, así como desterraron —y agradecemos— aquellas metralletas que nos apuntaban por doquier en razón de bien atendibles medidas de seguridad, deberían aliviar ya la cuarentena que siguen aplicando sobre la madurez de un pueblo (¿se acuerdan del Mundial?) con el pretexto de que la libertad lo sumiría en el libertinaje, la insurrección armada o el marxismo frenético. Y si de aplacar la violencia se trata, ¿por qué no se retacean las series de TV o se sanciona a los conductores que nos convierten en virtuales víctimas y asesinos?Creo necesario aunque obvio advertir que en las democracias donde la libertad de expresión es absoluta la comunidad no es más viciosa ni la familia está más mutilada ni la juventud más corrompida que bajo los regímenes de exagerado paternalismo. Más bien todo lo contrario. Delito e irregularidad son desgraciadamente productos de nuestra época (y de otras) y se dan en casi todos los países excepto los comunistas. ¿Son ellos nuestro ideal?Aun la pornografía —que personalmente detesto, en especial la clandestina y la española— y las expresiones llamadas de vanguardia, pasado un primer asalto de curiosidad, son naturalmente relegadas a un gueto: barrios, salas, círculos. Y allí va a buscarlas el adulto cuando tiene ganas, así como va a sintonizar debates sobre temas vigentes durante el horario de protección al menor.Se supone que, en cuanto el censor desaparezca, los primeros en aprovechar del recreo serán los descomedidos de siempre, que reflotarán una grosera contra-cultura. Pero a la larga resultarían relegados siempre que una debida promoción (que hoy tampoco existe) de los honestos los lleve a ocupar las posiciones más evidentes.El abuso puede ser controlable mediante una coherente reglamentación, pero es preferible mil veces correr los riesgos que entraña la libertad, por lo mucho de positivo que engendra, que asustamos a priori para ser pobres pero honrados, niños pero atrasados, que no es lo mismo que puros.En cambio los tortuosos mecanismos que paralizan preventivamente la cultura sí contaminan y achatan a toda la familia social y no sólo le vedan el acceso a las grandes ideas sino que generan fracaso, reyertas e hipocresía... vicios poco recomendables para una familia.En lugar de presentar certificados de buena conducta o temblar por si figuramos en alguna "lista" creo que deberíamos confesar gandhianamente: sí, somos veinticinco millones de sospechosos de querer pensar por nuestra cuenta, asumir la adultez y actualizamos creativamente, por peligroso que les parezca a bienintencionados guardianes.Veinticinco millones, sí, porque los niños por fortuna no se salvan del pecado. Aunque se han prohibido libros infantiles, los pequeños monstruos siguen consumiendo historias con madrastras-harpías, brujas que comen niños, hombres que asesinan a siete esposas, padres que abandonan a sus hijos en el bosque, Alicias que viajan bajo tierra sin permiso de mamá. Entonces ellos, como nosotros, corren el riesgo de perder ese "sentido de familia" que se nos quiere inculcar escolarmente... y con interminables avisos de vinos.Ésta no es una bravuconada, es el anhelo, la súplica de una ciudadana productora-consumidora de cultura. Es un ruego a quienes tienen el honor de gobernarnos (y a sus esposas, que quizás influyan en alguna decisión así como contribuyen al bienestar público con sus admirables tareas benéficas): déjennos crecer. Es la primera condición para preservar la paz, para no fundar otra vez un futuro de adolescentes dementes o estériles.Como aquella pobre modista negra llamada Rosa Parks, encarcelada por haberse negado a cederle el asiento a un pasajero blanco en un autobús según la obligaba la ley, la autora declararía a quien la acusara de sediciosa: "No soy una revolucionaria, es que estaba muy cansada".Pero Rosa Parks, en un país y una época (reciente) donde regían tales leyes en materia de "derechos humanos", era adulta y, ayudada por sus hermanos de raza, pudo apelar a otro ámbito de la justicia para derrotar a la larga la opresión y contribuir a desenmascarar al Ku Klux Klan.Nosotros, pobres niños, a qué justicia apelaremos para desenmascarar a nuestros encapuchados y fascistas espontáneos, para desbaratar listas que vienen de arriba, de abajo y del medio, para derogar fantasmales reglamentos dictados quizás por ignorancia o exceso de celo de sacristanes más papistas que el Papa.Sólo podemos expresar nuestra impotencia, nuestra santa furia, como los chicos: pataleando y llorando sin que nadie nos haga caso.La autora "está muy cansada", no por los recortes que haya sufrido porque volverán a crecerle como el pelo y porque de ellos la compensa el infinito privilegio de integrar la honorable familia de sus compatriotas, sino por compartir el peso de la frustración generalizada. Porque es célula de todo un organismo social y no aislada partícula. Porque más que la imagen del país en el exterior le importa y duele el cuerpo de ese país por dentro.Y porque no es una revolucionaria pero está muy cansada, no se exilia sino que se va a llorar sentada en el cordón de la vereda, con un único consuelo: el de los zonzos. Está rodeada de compañeritos de impecable delantal y conducta sobresaliente (salvo una que otra travesura). De coeficiente aceptable, pero persuadidos a conducirse como retardados y, pese a su corta edad, munidos de anticonceptivos mentales.Todos tenemos el lápiz roto y una descomunal goma de borrar ya incrustada en el cerebro. Pataleamos y lloramos hasta formar un inmenso río de mocos que va a dar a la mar de lágrimas y sangre que supimos conseguir en esta castigadora tierra.

jueves, 13 de agosto de 2009

Andy Kusnetzoff, Freddy Villarreal y Daniel Tognetti

Zoom, en el 13 a las 19:00, marcó tan solo 5.7 puntos -un fracaso-. En este espacio en su emisión del 11 de agosto en horario de protección al menor, la presencia de Jésica Cirio permitió a Andy Kusnetzoff, Freddy Villarreal y Daniel Tognetti presentar un spot publicitario que Cirio grabó hace tiempo y que nunca se emitió. En ese spot Jésica Cirio brinda consejos para una buena colocación del preservativo en el miembro masculino, utilizando la boca.

martes, 11 de agosto de 2009

El Consejo Audiovisual logra la retirada de dos líneas 803 de contactos sexuales

El Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), que elevó al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y concretamente a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (Setsi), un total de 24 denuncias sobre servicios de tarificación adicional entre el año 2008 y lo que va de año, ha recibido la orden de retirada de dos números de tarificación adicional 803 a dos prestadores de servicios.
En una nota, el CAA informó de que en 2008 se enviaron cinco de estas denuncias y el resto de ellas en lo que se lleva de 2009, solicitando la retirada inmediata de teléfonos que con el prefijo 803 --destinado sólo a adultos-- se han publicitado en televisiones locales de Andalucía en franja horaria de protección de menores, incumpliendo con ello el Código de Conducta de Prestación de Servicios de Tarificación Adicional.
En este sentido, señaló que la pasada semana la Setsi comunicó al CAA la orden de retirada inmediata de dos números de tarificación adicional 803 a dos prestadores de servicios una vez resueltos los primeros expedientes abiertos a instancias de la autoridad audiovisual de Andalucía y, a la vuelta del período estival, se informará al Consejo del estado del resto de denuncias.
Además, la Setsi dispuso la publicación del Código de Conducta de Prestación de Servicios de Tarificación Adicional con el fin de proteger los derechos de los usuarios, con una especial sensibilidad hacia los derechos de los colectivos sociales denominados vulnerables como menores, personas mayores y discapacitados.
Explicó que bajo el código 803 se prestan todos aquellos servicios que difunden contenidos eróticos, pornográficos, que propician contactos personales y colectivos o los que utilizan palabras mal sonantes u obscenas relacionadas con los servicios mencionados. También están adscritos a este código los servicios cuyos contenidos se refieren a valores u opiniones morales, éticas, religiosas e ideológicas.
Por los motivos mencionados, la publicidad de estos servicios y números de tarificación adicional pertenecientes a los códigos de acceso telefónico 803 únicamente se pueden incluir en televisión y radio entre las 24,00 h las 07,00 horas del día siguiente. Norma que, tras petición formal del Consejo Audiovisual de Andalucía, ha quedado modificada para adecuarla al tramo horario de protección de menores establecido por la Ley de Televisión sin fronteras --entre las 06,00 y las 22,00 horas--.
Así, tras la constatada proliferación y la abundante oferta en televisiones locales de telechats y de publicidad ofreciendo o demandando contactos personales y sexuales a través de números 803 y 806, además de la elevación a la Setsi de estas denuncias sobre servicios de tarificación adicional, el Consejo Audiovisual de Andalucía abrió en los pasados días un período de consulta para ultimar una instrucción que regule y limite en Andalucía este tipo de publicidad.
De esta manera, señaló que la finalidad de la instrucción es fijar pautas de comportamiento y sentar criterios objetivos que orienten a los operadores que emiten este tipo de servicios, por lo que el CAA ha remitido ya la instrucción a instituciones como el Defensor del Menor, el Consejo Andaluz de Menores y el Consejo de Consumidores y Usuarios de Andalucía. También lo ha remitido a asociaciones empresariales del sector audiovisual y asociaciones ciudadanas para que puedan realizar sugerencias y alegaciones previas a su aprobación definitiva, el próximo mes de octubre. (CAA), que elevó al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y concretamente a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (Setsi), un total de 24 denuncias sobre servicios de tarificación adicional entre el año 2008 y lo que va de año, ha recibido la orden de retirada de dos números de tarificación adicional 803 a dos prestadores de servicios.
En una nota, el CAA informó de que en 2008 se enviaron cinco de estas denuncias y el resto de ellas en lo que se lleva de 2009, solicitando la retirada inmediata de teléfonos que con el prefijo 803 --destinado sólo a adultos-- se han publicitado en televisiones locales de Andalucía en franja horaria de protección de menores, incumpliendo con ello el Código de Conducta de Prestación de Servicios de Tarificación Adicional.
En este sentido, señaló que la pasada semana la Setsi comunicó al CAA la orden de retirada inmediata de dos números de tarificación adicional 803 a dos prestadores de servicios una vez resueltos los primeros expedientes abiertos a instancias de la autoridad audiovisual de Andalucía y, a la vuelta del período estival, se informará al Consejo del estado del resto de denuncias.
Además, la Setsi dispuso la publicación del Código de Conducta de Prestación de Servicios de Tarificación Adicional con el fin de proteger los derechos de los usuarios, con una especial sensibilidad hacia los derechos de los colectivos sociales denominados vulnerables como menores, personas mayores y discapacitados.
Explicó que bajo el código 803 se prestan todos aquellos servicios que difunden contenidos eróticos, pornográficos, que propician contactos personales y colectivos o los que utilizan palabras mal sonantes u obscenas relacionadas con los servicios mencionados. También están adscritos a este código los servicios cuyos contenidos se refieren a valores u opiniones morales, éticas, religiosas e ideológicas.
Por los motivos mencionados, la publicidad de estos servicios y números de tarificación adicional pertenecientes a los códigos de acceso telefónico 803 únicamente se pueden incluir en televisión y radio entre las 24,00 h las 07,00 horas del día siguiente. Norma que, tras petición formal del Consejo Audiovisual de Andalucía, ha quedado modificada para adecuarla al tramo horario de protección de menores establecido por la Ley de Televisión sin fronteras --entre las 06,00 y las 22,00 horas--.
Así, tras la constatada proliferación y la abundante oferta en televisiones locales de telechats y de publicidad ofreciendo o demandando contactos personales y sexuales a través de números 803 y 806, además de la elevación a la Setsi de estas denuncias sobre servicios de tarificación adicional, el Consejo Audiovisual de Andalucía abrió en los pasados días un período de consulta para ultimar una instrucción que regule y limite en Andalucía este tipo de publicidad.
De esta manera, señaló que la finalidad de la instrucción es fijar pautas de comportamiento y sentar criterios objetivos que orienten a los operadores que emiten este tipo de servicios, por lo que el CAA ha remitido ya la instrucción a instituciones como el Defensor del Menor, el Consejo Andaluz de Menores y el Consejo de Consumidores y Usuarios de Andalucía. También lo ha remitido a asociaciones empresariales del sector audiovisual y asociaciones ciudadanas para que puedan realizar sugerencias y alegaciones previas a su aprobación definitiva, el próximo mes de octubre.(CAA), que elevó al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y concretamente a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (Setsi), un total de 24 denuncias sobre servicios de tarificación adicional entre el año 2008 y lo que va de año, ha recibido la orden de retirada de dos números de tarificación adicional 803 a dos prestadores de servicios.
En una nota, el CAA informó de que en 2008 se enviaron cinco de estas denuncias y el resto de ellas en lo que se lleva de 2009, solicitando la retirada inmediata de teléfonos que con el prefijo 803 --destinado sólo a adultos-- se han publicitado en televisiones locales de Andalucía en franja horaria de protección de menores, incumpliendo con ello el Código de Conducta de Prestación de Servicios de Tarificación Adicional.
En este sentido, señaló que la pasada semana la Setsi comunicó al CAA la orden de retirada inmediata de dos números de tarificación adicional 803 a dos prestadores de servicios una vez resueltos los primeros expedientes abiertos a instancias de la autoridad audiovisual de Andalucía y, a la vuelta del período estival, se informará al Consejo del estado del resto de denuncias.
Además, la Setsi dispuso la publicación del Código de Conducta de Prestación de Servicios de Tarificación Adicional con el fin de proteger los derechos de los usuarios, con una especial sensibilidad hacia los derechos de los colectivos sociales denominados vulnerables como menores, personas mayores y discapacitados.
Explicó que bajo el código 803 se prestan todos aquellos servicios que difunden contenidos eróticos, pornográficos, que propician contactos personales y colectivos o los que utilizan palabras mal sonantes u obscenas relacionadas con los servicios mencionados. También están adscritos a este código los servicios cuyos contenidos se refieren a valores u opiniones morales, éticas, religiosas e ideológicas.
Por los motivos mencionados, la publicidad de estos servicios y números de tarificación adicional pertenecientes a los códigos de acceso telefónico 803 únicamente se pueden incluir en televisión y radio entre las 24,00 h las 07,00 horas del día siguiente. Norma que, tras petición formal del Consejo Audiovisual de Andalucía, ha quedado modificada para adecuarla al tramo horario de protección de menores establecido por la Ley de Televisión sin fronteras --entre las 06,00 y las 22,00 horas--.
Así, tras la constatada proliferación y la abundante oferta en televisiones locales de telechats y de publicidad ofreciendo o demandando contactos personales y sexuales a través de números 803 y 806, además de la elevación a la Setsi de estas denuncias sobre servicios de tarificación adicional, el Consejo Audiovisual de Andalucía abrió en los pasados días un período de consulta para ultimar una instrucción que regule y limite en Andalucía este tipo de publicidad.
De esta manera, señaló que la finalidad de la instrucción es fijar pautas de comportamiento y sentar criterios objetivos que orienten a los operadores que emiten este tipo de servicios, por lo que el CAA ha remitido ya la instrucción a instituciones como el Defensor del Menor, el Consejo Andaluz de Menores y el Consejo de Consumidores y Usuarios de Andalucía. También lo ha remitido a asociaciones empresariales del sector audiovisual y asociaciones ciudadanas para que puedan realizar sugerencias y alegaciones previas a su aprobación definitiva, el próximo mes de octubre.

viernes, 7 de agosto de 2009

DEFENSOR DEL PUEBLO

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, denunció ayer que los medios de comunicación, especialmente las cadenas de televisión, incumplen los códigos de autorregulación, acordados hace dos años con el Gobierno, ya que emiten programación violenta y sexista en horario infantil.
Múgica señaló que los medios “han vuelto a las andadas” y que estas infracciones deberían ser contempladas por la nueva Ley General Audiovisual.
El Defensor del pueblo indicó que en el informe anual realizado en 2007 ya habían indicado que existía “una situación grave en algunos medios y programas de televisión que requerían la actuación de los poderes públicos”. Las principales infracciones están relacionadas con la emisión de contenidos “sexistas y violentos que atentan contra los valores democráticos” en horario infantil.
Múgica explicó que la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, convocó a los titulares de las televisiones “para que reflexionaran en la autorregulación”. Según el Defensor del Pueblo, “los requerimientos cayeron bien” pero considera que “se ha vuelto a las andadas”. Los últimos sucesos de agresiones sexuales a menores cometidos supuestamente por menores delatan, según Enrique Múgica, “una pérdida de valores en la sociedad” y, además, los medios de comunicación, las familias y los enseñantes “muestran determinadas actitudes y comportamientos que no tienen en cuenta la educación en valores”, aseguró.
Sobre la reforma de la Ley del Menor, que se ha planteado en las últimas semanas a raíz de las agresiones cometidas en Andalucía, Múgica manifestó su desacuerdo sobre una reforma de la normativa vigente, que, según indicó, “no puede cambiarse, dependiendo de las circunstancias porque rompería los criterios de estabilidad y generalidad de las normas”. Reconoció que es una ley con normas “muy generales y etéreas” pero reformarla rompería la estabilidad democrática.

miércoles, 5 de agosto de 2009

violencia y sexo

El Defensor del Pueblo aseguró que los medios de comunicación, y en concreto las televisiones, "han vuelto a las andadas" al emitir programación violenta y sexista en horario infantil, incumpliendo así los códigos de autorregulación que hace dos años acordaron con el Gobierno. Asimismo, consideró que esto debe contemplarlo la nueva Ley General Audiovisual.
"Ya dijimos en el informe anual de 2007 que había una situación grave en algunos medios y programas de televisión que requerían la actuación de los poderes públicos. Hablo de sexismo y de violencia que atenta contra lo valores democráticos", indicó Múgica en un entrevista concedida a Europa Press.
En este sentido, explicó que la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, convocó a los titulares de las televisiones "para que reflexionaran en la autorregulación". "Los requerimientos cayeron bien, pero yo creo que se han vuelto a las andadas", indicó para añadir que Ley General Audiovisual "debería contemplar todo esto".
Para el máximo representante de la institución del Defensor del Pueblo, los últimos sucesos de agresiones sexuales a menores cometidos presuntamente por menores, delatan una "pérdida de valores en la sociedad", que considera "fundamentales para la estabilidad dentro del progreso del comportamiento democrático". A su juicio, los medios de comunicación, las familias y los enseñantes "muestran determinadas actitudes y comportamientos que no tienen en cuenta la educación en valores".
Sobre la reforma de la Ley del Menor, que se ha plantado en las últimas semanas a raíz de las agresiones cometidas en Andalucía, Múgica manifestó su desacuerdo sobre una reforma de la normativa vigente, que, según indicó, "no puede cambiarse, dependiendo de las circunstancias porque rompería los criterios de estabilidad y generalidad de las normas". "Así se rompe la estabilidad del sistema democrático", apostilló.

martes, 4 de agosto de 2009

El Defensor del Pueblo critica la programación violenta y sexista

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, ha asegurado que los medios de comunicación, y en concreto, las televisiones, "han vuelto a las andadas" al emitir programación violenta y sexista en horario infantil, incumpliendo, así, los códigos de autorregulación que hace dos años acordaron con el Gobierno.
"Ya dijimos en el informe anual de 2007 que había una situación grave en algunos medios y programas de televisión que requerían la actuación de los poderes públicos. Hablo de sexismo y de violencia que atenta contra lo valores democráticos", ha indicado Múgica.
En este sentido, ha explicado que la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, convocó a los titulares de las televisiones "para que reflexionaran en la autorregulación". "Los requerimientos cayeron bien" pero, según él, actualmente se están desantendiendo. Considera además, que la ley General Audiovisual "debería contemplar esto".
Para el máximo representante de la institución del Defensor del Pueblo, los últimos sucesos de agresiones sexuales a menores cometidos presuntamente por menores, delatan una "pérdida de valores en la sociedad", que considera "fundamentales para la estabilidad dentro del progreso del comportamiento democrático".
Sobre la Ley del Menor, que se ha plantado en las últimas semanas a raíz de las agresiones cometidas en Andalucía, Múgica ha manifestado su desacuerdo sobre una reforma de la normativa vigente, que, según indica, "no puede cambiarse, dependiendo de las circunstancias, porque rompería los criterios de estabilidad y generalidad de las normas". "Así se rompe la estabilidad del sistema democrático", apostilla.

El 73% de la programación en horario de protección al menor no es adecuada

El 73 por ciento de la programación correspondiente a los contenidos en horario protegido (de 17 a 20 horas) no son adecuados para la infancia y vulneran el Código de Autoregulación de Contenidos Televisivos, según un estudio realizado por Telespectadores Asociados de Catalunya (TAC).
El estudio, que se realizó durante la semana del 1 al 7 de julio, tiene en cuenta los contenidos, la publicidad y las autopromociones, así como la señalización. En total se han analizado 104 espacios, sin contar las autonómicas, de los que 69 vulneran el Código por sus contenidos.
Este Código, firmado por las propias cadenas, establece que en el horario de superprotección (de 17 a 20 horas) "se debe evitar la utilización instrumental de los conflictos personales y familiares como espectáculo, creando desconcierto en los menores." Y añade que "hay que evitar los mensajes o escenas de explícito contenido violento o sexual que carezca de contenido educativo."
Algunos de los programas que vulneran esta norma son el culebrón 'Doña Bárbara' (TVE), el informativo 'España directo' (TVE), el magazine de tarde 'Tal cual verano' (Antena 3), el magazine 'Sálvame' (Telecinco), y el programa de humor 'Sé lo que hicisteis' (La Sexta), entre otros.
El estudio muestra también que la 1 de TVE, Antena 3 y Telecinco vulneran el Código en el 100% de su programación. Sin embargo, Televisió de Catalunya dedica el 44 por ciento de su programación al público infantil a través del K3. Es el único canal analógico analizado por el estudio que emite programación especial para los niños.
El presidente del TAC, Josep Maria Guerra, sostiene que "las televisiones deberían dejar de ser tan hipócritas y cumplir el Código de Autorregulación que firmaron hace cuatro años".
TDT
En el estudio de este año, el TAC ha incluido un análisis de los canales de TDT dirigidos al público infantil y joven. Éstos no están suscritos al Código pero sí deben cumplir la Ley de Televisión sin Fronteras. Las cadenas analizadas en este ámbito son Clan TV, Antena 3 Neox, FDF y Disney Channel.
El 56% de la programación, de la franja reforzada en los canales de la TDT, se dirige al público infantil y el 12 al público adulto. Los nuevos canales que se han incorporado gracias a la TDT no suponen, exceptuando Disney Chanel y Clan TV, una alternativa para los niños. Pues, a pesar de dirigirse al público joven, los contenidos, en muchos casos, no son adecuados, como por ejemplo las series 'Shin Chan', 'Física o Química' e 'Invasores'

lunes, 3 de agosto de 2009

Mitos y verdades sobre la homosexualidad

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre gays y lesbianas y no se animó a preguntar. Pequeño manual de respuestas a preguntas frecuentes, tales como ¿quién hace de hombre en la cama? o ¿todos los homosexuales son amanerados?
¿LA ORIENTACIÓN SEXUAL SE ELIGE?
Es muy común que algunas personas se refieran a la homosexualidad como una “elección” o “preferencia”. Sin embargo, cualquier heterosexual sabe que no eligió serlo: no hubo un momento de la vida en el que, frente a dos caminos posibles, decidió que le gusten las mujeres o los varones. Simplemente, siempre le gustaron. A gays y lesbianas les sucede lo mismo. Lo que pasa es que todos somos educados desde niños para ser heterosexuales y todos los moldes que nos enseñan, en casa o en la escuela, vienen en formato chico + chica. Entonces, lo que sí les pasa a gays y lesbianas es que en algún momento se dan cuenta de que no encajan en esos moldes. No eligen, sino que descubren que son diferentes de como les habían asegurado que serían. A algunos les lleva más tiempo, porque los prejuicios que rodean la homosexualidad hacen que sea difícil aceptarla. Pero lo que al final sí tienen que decidir es qué hacer con lo que son, si lo esconden o lo dicen, si lo viven con libertad o no. No se elige ser gay o lesbiana, del mismo modo que no se elige ser heterosexual. Pero como los heterosexuales no son discriminados por serlo, no necesitan pasar por un proceso de aceptación de su orientación sexual. Simplemente, siguen adelante sin siquiera darse cuenta.
¿HAY NIÑOS GAYS?
Cuando un chico que está en quinto grado llega a casa y cuenta que tiene novia, es probable que lo feliciten. Algunos tienen novia ya en el jardín de infantes. Claro que “tener novia” a esa edad no significa lo mismo que “tener novia” a los quince o a los treinta. La sexualidad está presente desde siempre en nuestras vidas, pero va atravesando distintas etapas en su maduración. Las investigaciones sobre la orientación sexual en general coinciden en que ésta ya está definida cerca de los cinco años de edad. Frecuentemente, luego de haber descubierto su sexualidad, las personas homosexuales comienzan a recordar experiencias de su infancia que lo confirman. Empiezan a darse cuenta de cómo les gustaba ese chico de la primaria y entienden por qué se pusieron celosos cuando su amigo de la secundaria se puso de novio, o por qué les interesaban tan poco las mujeres cuando todos sus amigos no hablaban de otra cosa. Al mandar la homosexualidad al HORARIO DE PROTECCION AL MENOR, nuestra sociedad condena a los niños, niñas y adolescentes gays y lesbianas a saltearse una etapa de sus vidas y los priva de experiencias que los demás chicos viven naturalmente durante su crecimiento.
A LOS GAYS, ¿SE LES NOTA?
Si bien existen estereotipos sobre el gay “afeminado” y la lesbiana “machona”, la mayoría de las personas homosexuales no se parecen a esos estereotipos. Mientras que la idea que los heterosexuales tienen sobre los gays es que son todos “amanerados”, cualquier página de contactos gay en internet está llena de perfiles que dicen que buscan hombres “masculinos”. Y también hay hombres “afeminados” o mujeres “machonas” que son heterosexuales. En realidad, lo único que las personas homosexuales tienen en común es que les gustan los de su mismo sexo. En todo lo demás (su apariencia, su manera de vestir, sus preferencias, sus gustos, su manera de pensar, etc.), los gays son tan diversos como los heterosexuales.
¿LAS LESBIANAS Y LOS GAYS QUIEREN SER DEL SEXO OPUESTO?
No. Esa creencia parte de mirar la atracción homosexual desde el molde de la heterosexualidad: al pensar que el gay quiere ser mujer o la lesbiana quiere ser varón, lo que se está haciendo es reconstruir falsamente el par masculino/femenino. En general, los gays se sienten a gusto siendo varones y las lesbianas, siendo mujeres.
EN UNA PAREJA GAY, ¿UNO HACE DE VARÓN Y EL OTRO DE MUJER?
Muchos piensan que cuando dos hombres o dos mujeres se van a la cama, uno tiene que “hacer de varón” y el otro “de mujer”. La confusión surge de entender las relaciones homosexuales como si fueran relaciones heterosexuales. Es lo mismo que si los gays les preguntaran a sus amigos heterosexuales: “¿Cuando vos te acostás con tu novia ella hace de varón?”. Cuando dos hombres tienen sexo o son pareja, los dos hacen de hombres. Y cuando dos mujeres tienen sexo o son pareja, las dos hacen de mujeres.
PERO, ¿NO HAY UNO QUE ES ACTIVO Y EL OTRO PASIVO?
Los roles que cada uno pueda asumir en la cama no tienen nada que ver con lo masculino o lo femenino. La idea de que ser penetrado es asumir un rol de mujer es, nuevamente, una forma de entender las relaciones homosexuales como si fueran relaciones heterosexuales, en las que sólo uno de los miembros de la pareja (el varón) tiene pene. La mayoría de las personas gays no son ni siempre pasivos ni siempre activos. Ni siquiera durante una misma relación sexual. Y hay varones heterosexuales que practican con sus parejas mujeres el sexo anal pasivo, usando juguetes sexuales que se compran en cualquier sex shop, del mismo modo que muchos hombres penetran analmente a sus parejas mujeres. El placer anal se explica (teniendo en cuenta apenas el aspecto físico) por la existencia de numerosas terminaciones nerviosas en la zona ano-rectal y por la estimulación de la próstata, en el caso del hombre, y del útero, en el caso de las mujeres.
¿QUÉ ES EL ARMARIO?
Estar en el armario es tener que esconderles a los demás la propia orientación sexual. Para entender lo que es el armario, una persona heterosexual podría intentar cumplir el siguiente ejercicio: durante 24 horas, no hacer ni decir nada, en ningún lugar y frente a ninguna persona, que pueda revelar que es heterosexual. Para ello, no podría hacer cosas tan simples como encontrarse en público con su pareja y, si lo hace, debería comportarse de modo tal que nadie se dé cuenta de su relación. No podría responder preguntas tan habituales como qué hizo el sábado a la noche o si está saliendo con alguien. Si lo invitan a una cena, tendría que ir solo/a y pedirle perdón a él/ella, porque no lo/a puede llevar. Y así, infinidad de situaciones. Las personas homosexuales que están en el armario hacen eso los 365 días del año. Por otra parte, nunca se termina de salir del armario. Cuando ya todo el mundo lo sabe, sucede una mudanza de barrio, un cambio de trabajo, un curso, nuevas amistades... y, otra vez, todos esos nuevos conocidos presuponen la heterosexualidad de quien no aclare lo contrario. El armario, o la necesidad de decirlo o no decirlo, reaparece una y otra vez.
Fallo de la Corte sobre el derecho a pensión
La Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó por “arbitraria” una sentencia del máximo tribunal bonaerense que había rechazado revisar un fallo que negaba la pensión por viudez al sobreviviente de una pareja gay. Pese a que la ANSES, por decreto de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, reconoce ahora el derecho a viudos y viudas homosexuales, la decisión presidencial sólo es aplicable a las pensiones nacionales. La falta de una legislación nacional que unifique criterios hace que sólo algunas provincias se sumen al principio nacional, mientras que otras continúan aplicando un criterio discriminatorio.
El caso de E.Y. había sido llevado a la Corte por los abogados Julián Díaz Bardelli y Lorena Gutiérrez Villar, de la asociación civil Siete Colores, integrante de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans. El máximo tribunal ordenó a la Corte bonaerense el dictado de una nueva sentencia que deberá reconocer el derecho a pensión de E.Y., cumpliendo así con los tratados internacionales de derechos humanos incorporados a la Constitución en la reforma de 1994.
“Es una excelente noticia, ya que la Corte Suprema ha aplicado las cláusulas antidiscriminatorias de los tratados internacionales de derechos humanos. Esperamos que pronto, con el mismo criterio, los jueces del máximo tribunal terminen con la discriminación hacia las parejas del mismo sexo en el acceso al matrimonio civil”, declaró la presidenta de la FALGBT, María Rachid.

domingo, 2 de agosto de 2009

CHICOS › COMO SUENA EL MUNDO DE LOS PIBES DE HOY

El mapa de la oferta musical infantil se caracteriza, desde hace unos años, por la diversidad: están los que proponen canciones para niños muy pequeños, los que buscan fusiones varias o revalorizan lo étnico y los que hacen música con historias y cuentos. Todo para descubrir.

Por Karina Micheletto
¿Cómo suena el mundo de los nenes del siglo XXI? ¿Cuáles son las músicas de fondo posibles para esa película fantástica, desopilante, misteriosa, que emprenden día a día los más chicos? Las mismas, algunas, nanas que existen desde siempre, melodías populares pasadas de generación en generación. Distintas, otras, muy distintas, de las que musicalizaron los días y las tardes de los padres, allá lejos y hace tiempo. Con una diferencia importante, al menos: son canciones que se subieron al escenario, canciones para ser disfrutadas como espectáculo por un público que ya no está segmentado como exclusivamente infantil. Y si en tiempos de gripe A y consiguiente malaria de espectáculos de vacaciones la oferta de invierno fue escasa, lo que quedó, pasada la hecatombe de las vacaciones extendidas, fue la música que sonó en las casas, en los autos, en las compus, en los mp3. Y que suena en los oídos y los corazones de chicos y grandes por igual.
¿Música para chicos?
Mariana Cincunegui es una de las atentas buscadoras de las nuevas perlas del arte musical hecho para chicos, esas que no demarcan cercos etarios estrictos y que disfrutan chicos y grandes por igual. Es, también, una de las exponentes posibles de este tipo de músicas para oídos sin edad. Para comprobarlo, basta remitirse a discos como el reciente Alasmandalas, o a la recopilación de Mariana y los pandiya editada por este diario. O al ya legendario Piojos y piojitos 2, que será próximamente reeditado. ¿Quién dijo que los padres –o los tíos, o los vecinos– de los niños se tienen que perder esa versión coral de “Across the universe” de Lennon y McCartney, a cargo de los chicos de su taller, o la “Canción del garbanzo peligroso”, o la versión libre de “Tontos”, de Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll, con Fito Páez como invitado?
“En algún momento los nenes vivían al margen del mundo de los adultos, les armábamos un mundo separado del nuestro –razona Cincunegui–. Regía eso del horario de protección al menor. Por ejemplo, a mí me mandaban a dormir. Hoy estamos todos más mezclados, los pibes se meten en un bar y toman un café. No sé si eso está bien o mal, digo que es lo que pasa. Grandes y chicos hacemos de algún modo una vida común, y eso incluye a la música. Lo mismo pasa con los programas de tele, con las películas. Ponyo es para todos, las pelis de Pixar también. Ahí es cuando se vuelven más potentes, cuando pueden ser compartidas, más allá de la edad.”
Claro que hay determinadas pautas que una música infantil debería cumplir, según la definición de Cincunegui. En principio, ser concebida como un hecho artístico. Como toda música, claro. “La música infantil es de gran riqueza, tiene que tener calidad, por supuesto, debe ser capaz de hablar sobre lo que le puede pasar a un nene y a un grande. Tiene que compartir vivencias”, define la cantante y pedagoga. De allí en más, las posibilidades son infinitas. Por eso sorprende que sigan apareciendo en el mercado, anunciados como gran lanzamiento infantil, discos que ponen una voz más o menos famosa sobre una pista básica con los clásicos de María Elena Walsh, en un “lo atamo con alambre” melódico en el que se escucha de fondo un marco teórico potente: “Total, son chicos...”
Es entonces cuando dan ganas de ir a desempolvar ese viejo long play (o clickear hasta encontrarlo en Internet, el lugar en el que viven los discos descatalogados) y recuperar aquel precioso María Elena de nosotros que grabó en 1981 MIA –Músicos Independientes Asociados–, con las voces de Verónica Condomí y Liliana Vitale, uno de los bellos homenajes a la gran señora de los chicos. O volúmenes como los Cuentopos de María Elena Walsh, donde música y relato guían la escucha en un viaje alucinante. Tanto, tanto más modernos que los “lanzamientos” actuales.
No seas ñoña
Para esas canciones del “total son chicos”, la música, docente y comunicadora Susana “Coqui” Dutto tiene un nombre justo: “canciones ñoñas”, las define. Son las que consideran que un chico tiene una capacidad de escucha menor y en esa subestimación dejan de lado el valor artístico y estético de la canción. Más provechoso que detenerse en los ejemplos –que están al alcance del oído entre los sonidos cotidianos que ofrece el mundo actual– resulta prestar atención a lo que debaten los intérpretes más interesantes de la música argentina actual para chicos (gente como Cincunegui, Dutto, Luis María Pescetti, Magdalena Fleitas, María Teresa Corral, Mariana Baggio, Raúl Manfredini, Malena Sosa Sacchi.) –y siguen ¡por suerte! las firmas– cuando se juntan para poner en común su preocupación básica: ¿cómo suena el mundo de los chicos de hoy?
El Momusi (Movimiento de Música para Niños), fundado por grupos como Los Musiqueros, Mariana y Los Pandiya y Caracachumba, y coordinado por María Teresa Corral y Daniel Viola, es la entidad que agrupa en la Argentina gran parte de las buenas propuestas infantiles, y que también genera espacios de formación y debate. El Movimiento Latinoamericano y del Caribe de la Canción Infantil trabaja en el mismo sentido, a partir de encuentros en distintos puntos del continente (el próximo se hará en México, en octubre). El Foro Latinoamericano de Educación Musical (Fladem) es otro espacio de debate y enriquecimiento en el que “militan” muchos músicos y pedagogos locales.
Música, maestro
Dutto, profesora en la Licenciatura en Composición Musical de la Universidad Nacional de Villa María e integrante de estos tres espacios, narra la evolución de la música pensada para los chicos. “Originalmente la canción infantil está vinculada con el mundo del juego y con la posibilidad de enseñar cosas por medio de esa música y ese juego: sonaban para realizar determinadas tareas. Estas canciones eran sencillas desde el punto de vista rítmico o melódico, porque estaban en función de otra cosa, no era música para ser escuchada”, explica Dutto, haciendo una salvedad: “La mayor complejidad o simplicidad tiene que ver con las características mismas de la cultura, hay canciones que cantan los niños en Africa, y que tienen una gran dificultad rítmica para un adulto que nació en la Argentina, por ejemplo. Las canciones infantiles, como todo el arte, son una expresión de la cultura de cada pueblo y cada civilización”. “Cuando se comienza a hablar de canción didáctica, de música para enseñar, se intenta preservar aquellos valores de sencillez. Y en muchos casos lamentablemente se deja de lado el aspecto artístico, para priorizar sólo lo didáctico. Se olvida que la canción tiene que tener ante todo belleza, y el objetivo secundario desplaza al principal”, sigue explicando Dutto.
El punto de inflexión ineludible en la historia de la música para chicos es, por supuesto, la inmensa obra de María Elena Walsh. La señora de los chicos le dio vida a la mesa del té, le puso un sombrero de marinero al perro salchicha, un vestido de lata a la reina batata y sumó a esa poesía bellísima arreglos y orquestaciones a cargo de músicos “de grandes”, como Oscar Cardozo Ocampo o Castiñeira de Dios. Hubo otros que marcaron hitos en el mismo sentido, en otros lugares: Francisco José Gabilondo Soler, más conocido como Cri-Cri, en México; Teresita Fernández en Cuba. Artistas que ampliaron el panorama con una vuelta de tuerca, una mirada claramente distinta, proponiendo para el mundo infantil un tratamiento musical y estético del mismo nivel de profundidad que el de los adultos.
Mucho más acá en el tiempo, otro hito fue Piojos y Piojitos: música hecha por chicos y grandes –los chicos del Jardín de la Esquina junto a músicos como Fito Páez, Liliana Herrero, Daniel Maza o Beto Caletti–, de chicos y grandes (María Elena Walsh, Luis Alberto Spinetta o Moris) para chicos y grandes. De ese tipo de proyectos en adelante, hubo un mundo en constante crecimiento. “En este momento se considera que las propuestas para niños no son exclusivamente para ellos –sigue diciendo Dutto–. Hay una intención de captar a la familia de manera completa, con una gran diversidad de propuestas: los que proponen música exclusiva para niños muy pequeños, los que hacen fusiones con música folklórica, los que intentan revalorizar la música étnica, los que hacen rock para chicos, los que proponen ponerse en el lugar del niño con el lenguaje que ellos usan hoy, los que hacemos música con historias y cuentos”, enumera.
En ese gran abanico de propuestas hay brillos históricos como el del grupo Pro Música de Rosario, el conjunto dirigido por Cristian Hernández Larguía, que desde hace un par de décadas trabaja con el rescate de los cancioneros tradicionales. Y hay, también, un gran número de músicos “de grandes” que cada tanto hacen música “para chicos”. Leo Maslíah, por ejemplo, grabó junto con Pichi de Benedictis El tortelín y el canelón. ¿Canciones para niños?, en estilo Maslíah, claro. Del lado del Brasil, la lista de intérpretes da un poquito de envidia. Adriana Calcanhotto es una de las más conocidas –cuando graba para chicos se llama Adriana Partimpín–. Hay ejemplos históricos: los dos volúmenes de El arca de Noé, de Vinicius de Moraes, donde participa Jobim, por ejemplo. O la ópera para chicos Saltimbancos, de Chico Buarque. Y también Rubén Rada, y Joan Manuel Serrat, y Miguel Bossé, y Bob Dylan, por citar algunos, se han puesto a cantarles a los niños. Para eso son músicos.
Música de escenario
De un tiempo a esta parte, la música para chicos se subió al escenario. La idea de ir a un concierto para niños no existía pocos años atrás. “El teatro para niños está más instalado, pero ir a escuchar música para niños.. . Eso sí es nuevo, de no más de diez años a esta parte”, describe Dutto, desde su experiencia en el grupo La Chicharra o su actual búsqueda solista. La música cordobesa pone un ejemplo que ilustra cierto estado de la cuestión: “Las editoriales tienen especialistas en literatura infantil, es una rama que tiene su tradición. En las discográficas, en cambio, no existen especialistas de música para chicos” (nota de la cronista: de la música para grandes tampoco hay mucho, pero ése es tema de otra nota).
En la Argentina, el sello Gobi Music es el único que tiene un catálogo de música para chicos desarrollado (editó a Pescetti, Fleitas, Dutto, el Pro Música de Rosario, Al Tun Tun, Teresa Usandivaras, El Murgón de la Esquina, entre otros). Otra opción es hacer uso del “Delivery de Música” que ofrece el sitio del Momusi (www.momusi.org.ar), con envíos a todo el país. Con trabajos editados en la mayoría de los casos en forma independiente, los mejores discos para chicos no siempre se encuentran en las bateas de las cadenas. Lo cual es un simple detalle: si hay algo que los chicos tienen de sobra es curiosidad. El desafío, para los grandes, es largarse a buscar con ellos.
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sábado, 1 de agosto de 2009

En ESPAÑA

Los espectadores han presentado 125 quejas entre marzo de 2008 y el mismo mes de 2009 por incumplimiento del Código de Autorregulación para Defensa de la Infancia, lo que significa la segunda cifra más baja desde el inicio de la aplicación del citado código y una reducción del 42 por ciento con respecto al anterior informe.
Así se señala en el cuarto informe de actividad de la Comisión Mixta de Seguimiento del Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos, del que forman parte representantes de televisiones y organizaciones sociales.
En el primer año, las quejas presentadas fueron 120, en el segundo 359 y en el tercero 216, lo que significa la segunda cifra más baja desde el inicio de la aplicación del código, a finales de 2004.
De estas 125 quejas, 99 se refieren a contenidos de programación emitidos por las cadenas generalistas de ámbito estatal en las franjas de protección del menor, mientras que 26 han sido presentadas ante Autocontrol, al tratarse de contenidos de carácter publicitario.
Por cadenas, las reclamaciones presentadas correspondientes al cuarto año de aplicación las encabeza Antena 3 con 45, La Sexta con 27, Telecinco, con 25, TVE 1 con 15 y Cuatro con 13.
Por tipo de queja, disminuyen las relativas a contenidos sexuales o de comportamiento social, orientándose más a los contenidos violentos y a la difusión, en el horario de protección de menores, de contenidos calificados para mayores de 18 años.
El Comité de Autorregulación del Código ha considerado que en 10 de las 99 quejas recibidas se observan inconvenientes para la emisión, rechazando el resto, mientras que las 26 presentadas a Autocontrol se han resuelto en la mayoría de los casos (23) por promesa de cese o rectificación de la cadena, pronunciándose el jurado de esta entidad en 3 ocasiones de modo favorable al reclamante.
Todas las reclamaciones presentadas ante Autocontrol se refieren a la emisión de trailers publicitarios de largometrajes cinematográficos en horario de protección para la infancia.
Por lo que se refiere al Comité de Autorregulación, se han recibido 35 quejas, 11 de las cuales referidas a contenidos emitidos por La Sexta, 9 a contenidos emitidos por Antena 3 TV y otras tantas a contenidos emitidos por Telecinco y 6 a contenidos emitidos por Cuatro.
Las 35 quejas aceptadas suponen un 28 por ciento del total de las presentadas, frente al 32 por ciento del período anterior, el 4 por ciento el segundo año y el 10 del primero.
El Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia fue suscrito inicialmente, en diciembre de 2004, por Antena 3, Sogecable, Telecinco y TVE con el objetivo principal de mejorar la eficacia en la protección de los menores como espectadores televisivos.
El Comité de Autorregulación esta compuesto por un representante de Antena 3, Sogecable, Tele 5, TVE y FORTA; un representante de los productores; de la Federación de Asociaciones de la Prensa, y la participación de representantes de otras cadenas adheridas al Código cuando se traten quejas referidas a su programación.
La Comisión Mixta de Seguimiento la componen paritariamente cuatro representantes de las televisiones (Antena 3, Sogecable, Tele 5 y TVE) y cuatro representantes de organizaciones sociales: padres y madres de alumnos (CEAPA y CONCAPA), infancia (POI) y consumidores y usuarios (CCU).